Las desventuras de Sophie (Les nouveaux malheurs de Sophie, Valérie Dayre, text i Menguao, il·lustracions)

Tú no decías nada. Caía la noche de invierno. Me sentí cansada. Entiéndeme, no eres tú quien me hace sentirme cansada, no es tu existencia, sino un estado de impotencia constante. La impotencia de no poder darte siempre lo que tendría que darte. La impotencia por no poder librarte de todo lo que puede hacerte
daño.

La habitación de Nona (Cristina Fernández Cubas)

Al principio se me hizo raro. Entrar sin llamar. Todos en casa nos habíamos acostumbrado a golpear con los nudillos, aunque empujáramos enseguida la puerta sin esperar respuesta. Por eso invariablemente sorprendíamos a Nona. Distante, ensimismada, perdida en su mundo secreto. Pero hoy era distinto. Nadie vigilaba el santuario, así que entré sin llamar.