Una escola com un conte de fades

Cuando los niños salieron de su cajita empezaron a contar que su escuela era mágica, y que no les había faltado espacio y que el tiempo se les había hecho corto y que habían navegado por mares de piratas y bajado al centro de la tierra  por un volcán y muchas otras maravillas.

La habitación de Nona (Cristina Fernández Cubas)

Al principio se me hizo raro. Entrar sin llamar. Todos en casa nos habíamos acostumbrado a golpear con los nudillos, aunque empujáramos enseguida la puerta sin esperar respuesta. Por eso invariablemente sorprendíamos a Nona. Distante, ensimismada, perdida en su mundo secreto. Pero hoy era distinto. Nadie vigilaba el santuario, así que entré sin llamar.